La fuerza de la obediencia

JHS

ESTE TRATADO, LLAMADO «CASTILLO INTERIOR», ESCRIVIÓ TERESA DE JESÚS, MONJA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, A SUS HERMANAS Y HIJAS LAS MONJAS CARMELITAS DESCALZAS

[PRÓLOGO]

JHS

1. Pocas cosas que me ha mandado la obediencia se me han hecho tan dificultosas como escrivir ahora cosas de oración; lo uno, porque no me parece me da el Señor espíritu para hacerlo ni deseo; lo otro, por tener la cabeza tres meses ha con un ruido y flaqueza tan grande que aun los negocios forzosos escrivo con pena. Mas entendiendo que la fuerza de la obediencia suele allanar cosas que parecen imposibles, la voluntad se determina a hacerlo muy de buena gana, aunque el natural parece que se aflige mucho; porque no me ha dado el Señor tanta virtud que el pelear con la enfermedad contina y con ocupaciones de muchas maneras se pueda hacer sin gran contradición suya. Hágalo el que ha hecho otras cosas más dificultosas por hacerme merced, en cuya misericordia confío. (Moradas del castillo interior, Prólogo)

Teresa de Jesús empieza a escribir las Moradas del castillo interior el 2 de junio de 1577 en el convento de Toledo, y en varias de las cartas que desde allí envía por aquella época menciona ese «ruido y flaqueza» de cabeza que tan difícil le hacía escribir. Así, por ejemplo, en la escrita el 27 y el 28 de febrero a su hermano Lorenzo: «Harto mijor estoy, que he tomado unas píldoras. Creo me hizo daño comenzar a ayunar la cuaresma, que no era sólo la cabeza, que me dava en el corazón. De esto estoy mucho mejor, y aun de la cabeza lo he estado dos días […]. No tenga vuestra merced pena, que poco a poco iré tomando fuerza en la cabeza» (Carta 183, 3-4); ese mismo día 28, al padre Ambrosio Mariano de San Benito: «Sepa, mi padre, que han parado las muchas cartas y ocupaciones mías tan a solas en darme un ruido y flaqueza de cabeza, y mándanme que si no fuere muy necesario, no escriva de mi letra, y ansí no me alargo» (Carta 185, 6), al que volverá a escribir el 9 de abril: «Hame dado vida la sangría a la cabeza» (Carta 189, 1). Y seguirá aquejada de ese mal durante un tiempo, como informa el 28 de junio a la madre María de San José: «Yo me estoy ruin de mi cabeza […]. El [achaque] de mi cabeza, lo que tengo de mejoría es no tener tanta flaqueza, que puedo escribir y trabajar con ella más que suelo; mas el ruido está en un ser y harto penoso, y ansí escrivo de mano ajena, si no es cosa secreta, a todas, u forzosas cartas con quien he de cumplir» (Carta 196, 3. 5).

P. H. H.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: